
Cuatro caramelos sonrientes, cada uno con un envoltorio distinto y estrellitas brillando alrededor. Cada caramelo se pinta en dos pasos: tocás el color que te gusta, y después el envoltorio o la carita que querés cambiarle. Para arrancar de cero, ahí tenés limpiar. Sirve tanto para los más chicos como para los más grandes: de 3 años para arriba, hasta los 8.
El envoltorio con las puntas torcidas para cada lado se llama envoltorio en papillote, y es una de las formas más comunes de envolver caramelos para que no se peguen ni se ensucien mientras están guardados.
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Cada uno de estos caramelos, como el resto de los dibujos del sitio, lo dibuja a mano un ilustrador real, nada de inteligencia artificial de por medio.